La Visión Del Rollo Sellado Con Siete Sellos Y El Cordero (Parte 3)

Este capítulo entonces, desenmascara claramente toda y cualquier religión que anuncia santos, santas o cualquier otra forma o nombre de divinidad que no sea el Señor Jesucristo, pues cualquier plan que Dios tiene para el ser humano, o cualquiera que sea el beneficio que Él tenga reservado para la humanidad, tiene que pasar por Su Hijo Jesucristo. El destino de cada vida fue entregado en las manos de Su Hijo Jesucristo, y solamente Él es digno de recibir el libro y abrir los sellos, por el hecho de la conquista de la victoria que obtuvo en la cruz del Calvario, convirtiéndose entonces en el único mediador entre Dios y los hombres. Todo eso es confirmado en la respuesta de la pregunta del ángel fuerte: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?» Y el apóstol Juan continúa: «Y ninguno, ni en el cielo, ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aún mirarlo».

Esto quiere decir, no hubo nadie en el cielo, ni ángel, ni arcángel, ni querubín, ni serafín, ni seres vivientes, ni ancianos, ¡nadie mismo! Tampoco fue hallado en la tierra ni debajo de la tierra alguien capaz de hacerlo: “ni María, ni Juan, ni Abraham, ni David, ni Buda, ni Mahoma, ni Kardeck, ni occidental ni oriental, ni entre los que viven ni los que ya murieron, nadie fue hallado digno de abrir el libro, ni siquiera de mirar para él, donde se concluye conque toda y cualquier filosofía religiosa queriendo apuntar hacia otro salvador o mediador entre Dios y los hombres es mentirosa y diabólica, razón por la cual la humanidad ha vivido en el sufrimiento y el dolor, pues quien tiene puesto su fe en dioses fabricados a granel, por los «expertos mensajeros» del diablo, cuya condenación es indudable cuando el Señor abra el libro.

Mientras, Juan lloraba mucho por pensar que no había quien pudiese abrir el libro, una vez que el determinara la suerte, tanto de los sumisos como la de los rebeldes, uno de los ancianos le dijo: «No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos». Quiere decir: de todo el universo de personas, los seres, tanto en los cielos cuanto en la tierra y debajo de la tierra, el Señor Jesucristo fue el único apto para abrir el libro y sus siete sellos.

Y fue entonces que Juan «… vio en el medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba de pie un cordero como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, los cuales son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra».

No podemos ni debemos suponer que la figura del Señor Jesús sea semejante al cordero-animal, más que en su descripción existe todo un simbolismo como el siguiente:

  • Siete: Simboliza el número de la perfección de Dios.
  • Cuernos: Simboliza la fuerza o el poder, entonces, la expresión de siete cuernos significa el perfecto poder o poder total.
  • Trono: La palabra trono destaca la autoridad o el poder
  • Ojos: Aquí la expresión siete ojos significa que el Señor Jesús puede ver todo al mismo tiempo. En esa descripción del Señor Jesús está Su omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia.

 

Continuará…

Si le interesa lea también: La Visión Del Rollo Sellado Con Siete Sellos Y El Cordero (Parte 2)

Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

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