Como los ángeles de Dios hacen parte integrante de todo lo que se relaciona con Dios y están incluidos continuamente en el Apocalipsis, nosotros abrimos un párrafo para dar algunas informaciones al respecto:
El ministerio angelical es «vastísimos», y que, desde el Génesis de todas las cosas hasta el libro del Apocalipsis, los ángeles han tenido una gran participación en la obra de Dios. Es cierto que los predicadores casi no mencionan su trabajo, pero no por falta de importancia, más para no hacer que el pueblo se desvíe de su fe en el Señor Jesús y la deposite en ellos.
Aun así, ellos trabajan ardua y anónimamente, pues tienen un ministerio tan importante en la obra de Dios como los demás siervos del Señor Jesús. Los ángeles fueron creados por Dios para servirle como mensajeros; ellos son seres sobrenaturales con poder por encima de los seres humanos. Ellos estuvieron en el Jardín del Edén guardando el árbol de la Vida; estaban representados simbólicamente en el Arca de la Alianza, en el Tabernáculo, en el templo construido por Salomón.
La Biblia es la única fuente de información al respecto de ellos, y ella hace referencia a varios tipos de ángeles, los cuales son limitados en su poder ministerial, como, por ejemplo: ángel, arcángel, querubín, serafín. Nosotros tenemos referencias bíblicas que citan a Miguel, por ejemplo, como «uno de los primeros príncipes» que vino a ayudar a otro ángel para obtener la victoria sobre los reyes de Persia, cuando Daniel estaba orando por el pueblo (Deuteronomio 10) En el mismo libro, encontramos nuevamente al arcángel Miguel peleando por el pueblo de Dios, en el final de los tiempos: «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero, en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro».
«Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad» (Deuteronomio 12:1-3). Ese mismo Miguel tuvo su actuación cuando en la disputa por el cuerpo de Moisés: «Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: que el Señor te reprenda» (Judas 1:9).
Continuará…
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Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

