Siete Espíritus de Dios (Parte 2)

«Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza».

Esa constituye breve alabanza al Señor Jesús, después de tener en sus manos el rollo sellado con los siete sellos, y esto partiendo no apenas de los seres vivientes y ancianos, mas también añadido un número incontable de ángeles. El griego original literalmente dice: «Diez millares de veces diez millares y millares de millares», o «miríadas de miríadas». Entretanto, la idea principal es de un número incontable de ángeles. Y la alabanza de todos ellos juntos es perfecta, ya que el Cordero es alabado por recibir: poder, riqueza, sabiduría, fuerza, honra, gloria y alabanza, o sea, siete elogios componiendo así la plenitud de la gloria de Dios.

Finalmente, el quinto capítulo se termina con la tercera breve alabanza no solamente al Señor Jesucristo, más también a Su Padre por parte de todas las criaturas que hay en el cielo y sobre la tierra cuando dice: «Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos».

Conviene resaltar que en esta breve y perfecta alabanza al Dios-Padre y al Dios-Hijo por parte de todos los seres celestiales, así como de todos los que están en la tierra o debajo de ella, sobre el mar y todo lo que en él hay, no hace ninguna mención de cualquier ser extraterrestre. Los Ovnis un Objetos Voladores no Identificados no significa que haya seres en otros planetas u otros sistemas solares como se ha oído hablar en estos últimos tiempos. Si hubiese seres extraterrestres como muchos han afirmado ciertamente el Señor Jesús se lo habría revelado a su siervo Juan y haría referencia a ellos en ese tercer y último breve loor.

Pues aquí nosotros constatamos loor de todos los seres celestiales, de todos los seres terrenos, de aquellos que están debajo de la tierra, es decir, de aquellos que están perdidos eternamente, del diablo y de sus demonios, más allá de todo lo que en ellos hay, queriendo mencionar las cosas que están en los cielos, en la tierra, en el mar o debajo de la tierra. La descripción de ese verso ciertamente no deja margen para que nadie ni ninguna cosa sea excluida de loor, de la honra, de la gloria y el dominio por los siglos de los siglos al Dios-Padre y al Dios-Hijo. Esa palabra combina perfectamente con lo que está escrito:

«Vivo yo dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios» (Romanos 14:11). ¡Amén!

Continuará…

Si le interesa lea también: Siete Espíritus de Dios (Parte 1)

Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

Compartir: