Carta a la Iglesia de Éfeso (Parte 1)

«Escribe el ángel de la iglesia de Éfeso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios» (Apocalipsis 2:1-7).

En el primer versículo de este capítulo el Señor Jesús dirige la carta al ángel de la Iglesia de Éfeso; enseguida Él Se identifica como Aquél que conserva en Su mano derecha las siete estrellas que son los siete ángeles y que anda en medio de los siete candeleros de oro, es decir, que Él anda en el medio de Su Iglesia. ¡Aleluya! ¡El Señor Jesús anda en medio de Su Iglesia! Esa información es de la más preciosa para aquellos para aquellos que viven de la dependencia de Su gracia. Muchas veces, en el calor de la lucha, llegamos a pensar que nuestro Comandante nos dejó una orden para ser obedecida y en seguida volvió para Su lugar de origen dejándonos solos. Pero la verdad es que Él antes de enviar Sus mensajes a las iglesias, Él se identifica caracterizando la eternidad de Su gloria significando la victoria en la cruz del Calvario para después afirmar que anda en el medio de Su Iglesia. En otras palabras: Él vino al mundo, consumó la obra de la redención a través de Su muerte, resucitó de entre los muertos al tercer día, apareció durante cuarenta días para Sus discípulos y ascendió a los cielos para sentarse a la derecha de Su Padre. Pero eso no significa que Él nos dejó huérfanos, sino que al contrario, antes de ascender a los cielos Él envió Su Espíritu para guiar Sus redimidos. De forma que Él se mantiene en medio de Su iglesia, en la Persona del Espíritu Santo.

Continuará…

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Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

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