La Visión Del Rollo Sellado Con Siete Sellos Y El Cordero (Parte 2)

La visión de este capítulo se mantiene delante del trono, pero, con una diferencia, que la persona enfocada es el cordero que fue muerto. En el capítulo anterior, la adoración se fundamenta sobre el hecho de la creación, cuando los seres celestiales glorifican a Dios, diciendo: «Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque todas las cosas Tú creaste» (Apocalipsis 4:11).

Esto quiere decir: el Dios Padre es el Creador y el glorificado, mientras que en el capítulo presente la adoración se fundamenta sobre la realidad de la redención de aquellos que tienen en el Señor Jesús su salvación, por eso mismo los cuatro seres vivientes más los veinticuatro ancianos: «… se postraron delante del Cordero… y entonaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra».

En otras palabras, eso quiere decir lo siguiente: el Dios Padre envió a Su Hijo al mundo para rescatar a la humanidad a través de Su propio sacrificio. Entonces, a partir del momento en que el Dios Hijo consumó la obra de redención, o sea, realizó aquello por lo cual Él había venido al mundo, entonces, Él consiguió con Su sangre comprar la salvación de aquellos que en Él han puesto su fe. Y Él hizo eso para Su Padre. Ahora, en este presente capítulo, Su Padre Le otorga toda la autoridad para definir el destino de todos los seres humanos, sea pasado, presente o futuro, tanto de los que Le aceptaron como Señor y Salvador, como aquellos que no lo aceptaron.

Entonces, mediante esa autoridad Él puede tomar el rollo sellado con siete sellos y abrirlo, definiendo así la suerte de toda la humanidad. Cuando el Dios Padre le entrega el rollo delante de todos los seres celestiales, significa decir que el Padre transfiere para Su Hijo Jesucristo lo que Él mismo ya había dicho en la tierra para Sus discípulos, cuando dijo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra…» (Mateo 28:18).

Además de eso, todas aquellas afirmaciones proferidas por el Señor Jesús aquí en la tierra, tales como: «Yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo…» (Juan 10:9). «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6). «Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12), y tantas otras más se cumplen rigurosamente en este capítulo IV del Apocalipsis. Esto es tremendamente importante para los seguidores del Señor Jesús, pues eso significa que todo cuanto Él prometió y está rigurosamente dentro de Su Palabra, se torna realidad. ¡Y nadie puede impedir que Él cumpla lo que prometió, pues para eso Él recibió toda autoridad, tanto en los cielos como en la tierra por toda la eternidad!

Continuará…

Si le interesa lea también: La Visión Del Rollo Sellado Con Siete Sellos Y El Cordero (Parte 1)

Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

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