Existen dos maneras de atender la Palabra de Dios, cuando solo se escucha, ella entra en la mente y en el corazón, pero solo como información y como consecuencia la vida no cambia. Al contrario, acontece cuando la Palabra de Dios entra como revelación. Ella comienza a transformar la vida de la persona, comenzando del interior hacia afuera. Después de analizarlo, es bueno preguntarse lo siguiente: “¿mi vida está siendo transformada por la Palabra de Dios? ¿mi manera de pensar ha cambiado? ¿pienso de acuerdo a los pensamientos de Dios, que están inscritos en Su Palabra?”. Es bueno tomarse unos minutos de reflexión y ver si cuando se lee la Biblia, ella está entrando en su vida como información o como revelación de la voluntad de Dios.
Existen quienes conocen la Biblia muy bien, pero sólo la han tomado como información para su vida. Incluso tiene el conocimiento suficiente para discutir con alguien sobre lo que está escrito en la Palabra, pero eso no le cambia, no le transforma y la Palabra no es tomada en tal forma que cambie la conducta moral (abandonar la prostitución, vicios, robo, mentiras…) de quien la lee. La Palabra de Dios en la vida de la persona no determina el comportamiento de la persona, porque ella hasta el momento la ha tomado sólo como una información y no como la verdad que si es ejecutada la llevará a un cambio de vida. El motivo de que la vida de una persona no cambie, aunque lea la Biblia, es porque ella no toma la decisión de someter su vida a lo que está escrito en la Palabra de Dios.

Si usted quiere que la Palabra de Dios comience a trabajar en su vida, será necesario reflexionar sobre ella y ponerla en práctica. La Palabra de Dios dice: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde ladrones penetran y roban”. Mateo 6:19. El tesoro al que la biblia refiere son en parte a bienes materiales, como el dinero, la riqueza, propiedades… Pero, hay otras cosas que se pueden considerar como tesoros como es la familia, si hay unión, respeto, comunicación, amor, etc. Se considera un tesoro. También se puede considerar un tesoro cuando la persona tiene una salud perfecta, en el aspecto moral, cuando se tiene una buena reputación, entre otras variadas cosas que podemos mencionar.
Es bueno tener todos esos tesoros antes mencionados y Dios quiere que los tengamos, pero es bueno aclarar porque el Señor Jesús dijo: “no acumulen tesoros en la tierra”. Cuando una persona acumula tesoros, ella pone toda su fuerza, todo su corazón y su alma en lo que quiere conquistar o en lo que ha conquistado, ella come pensando en aquello, se levanta y se acuesta sólo pensando en sus posesiones. Cuando se acumula algo, se vive en función de las cosas materiales o de las personas y es donde está el problema. El problema no está en tener, sino en acumular. Lo que Jesús orienta a que no acumulemos, porque cuando nos disponemos a acumular, el pensamiento vive enfocado en aquello que se tiene.

Cuántas son las personas que no logran crecer espiritualmente, porque no puede venir a los servicios de fe no porque ella no quiera, sino porque tienen que ir trabajar. Muchas de ellas tienen dos empleos, necesitan sacrificar, porque necesitan ganar más dinero. Y para ganar más dinero teóricamente para que uno gane más la persona piensa que tiene que trabajar más, se tiene que esforzar más, porque ganará más… Esto no es así, cuando nosotros estamos en una relación con Dios de fe y fidelidad, Él nos dará sabiduría, conocimiento y la dirección, para que trabajemos lo suficiente, no más y menos, sino lo suficiente para que obtengamos la prosperidad que sólo puede venir de la mano de Dios. Porque de modo contrario nosotros seremos víctimas como dice la Palabra de Dios: “de los ladrones, donde la polilla y el óxido se corrompen”.
Cuando la biblia habla sobre los ladrones que se meten y roban, se está refiriendo a los ataques espirituales que nosotros sufrimos de los espíritus malignos para, destruir la familia, la salud, la vida sentimental, la vida financiera… Y eso acontece porque espiritualmente hablando se está viviendo para acumular para si mismo y las personas se terminan tornando víctimas de esos malos espíritus. Cuántas son las personas que han sido decepcionadas por sus hijos, padres, esposo (a), porque pusieron sus expectativas y perspectivas en esas personas y no en el Señor Jesús, por esos los ladrones (espíritus malignos) pudieron tocar.

Más bien, guarden tesoros para ustedes en el cielo donde ni la polilla ni el óxido los dañarán y donde los ladrones no pueden entrar a robárselos. Mateo 6:20. Cuando se está enfocado con los pensamientos de Dios, cuando eso se valora, se prioriza, lo que es eterno y lo que es verdadero, Dios se agrada, porque Él quiere que valoremos lo que es eterno que es la salvación. Acumular tesoros en el cielo, es cuando se hace lo siguiente: orar, ayunar, meditar en la Palabra de Dios, asistir con frecuencia a los servicios de fe, presentar los diezmos, las ofrendas y hacer pruebas con Dios. Cuántas personas han creído en las promesas de los hombres y desprecian las promesas de Dios. Lo que viene de la mano de Dios, Satanás no puede tocar.
Pues donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón. Mateo 6:21. Donde uno pone su corazón los ladrones, la polilla o el óxido, tocarán. Si su corazón está en su matrimonio, en un hijo (a) o en bienes materiales, Satanás va a tocar. No ponga sus expectativas en algún ser querido, porque son humanos y en un determinado tiempo ellos pueden fallar. Por eso nuestro único Tesoro tiene que ser el Señor Jesús. Porque cuando nosotros nos entregamos a Dios, Él pasa a considerarnos un Tesoro particular para Él, su alma pasa a ser un Tesoro para Él.
El Tesoro más precioso, es el Espíritu Santo, pero para que Él coloque su principal Tesoro en nuestra vida, se tienen que entregar todos nuestros tesoros a Él. Y considerarlo como el único y principal Tesoro en nuestra vida, priorizando en esta forma la salvación. Y cuando Dios nos ha entregado el principal tesoro que es el Espíritu Santo, Él le dará la valentía para tomar posesión de los demás tesoros que Él tiene para entregarle.
Dios le bendiga.

