No quiero fallar (Parte 2)

Vea que el Señor Jesús dijo que todo ya está listo y a la espera de los salvos. Hoy conocemos las glorias de la eternidad por medio de la Palabra, pero, un día, los hijos de Dios verán y disfrutarán de esos privilegios. Lo mejor de esta Tierra no es nada comparado con la honra de estar entre esa multitud que podrá contemplar la faz del Altísimo y amarlo para siempre.

Creo que, dentro de muy poco, nuestro Señor Jesús saludará a los hijos de Dios, diciéndoles: “… Venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34).

Los salvos entrarán en el gozo de su Señor y se quedarán con Él para siempre (Mateo 25:23).

Por lo tanto, hay dos maneras de morir y ser recibido en la eternidad: la primera, arriba, o la segunda, abajo.

Muchos Me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?». Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de Mí, los que practicáis la iniquidad». (Mateo 7:22-23)

Imagínese lo que es que usted esté en el momento más importante y decisivo de su vida, el juicio que decidirá su futuro, y que oiga de los labios del Señor Jesús: “¡No te conozco! ¡Apártate de Mí porque has amado al pecado y deseaste vivir para él!”.

Yo temo y tiemblo delante de los horrores del infierno, pero me regocijo sobremanera con las alegrías del Cielo. Pienso en mi alma y en las almas que Dios me confió para alertarles sobre la eternidad. No quiero fallar en anunciar las Buenas Nuevas de la salvación. No quiero ser el responsable por la condenación de nadie.

Si usted es salvo, persevere fielmente en obedecer la Palabra de Dios; pero, si aún no lo es, oro para que decida unirse a aquellos que caminan rumbo a la posesión de la vida eterna. Comience ahora su jornada hacia el Cielo.

Continuará…
Libro: Secretos y Misteriosos del Alma
Autor: Obispo Edir Macedo

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