Cuando un hombre o mujer vive por la fe, vive en una relación con Dios. Esta persona vive en la completa dependencia de Dios y nunca los problemas la derribarán. Aunque satánas y sus demonios intenten, ellos nunca lograran a dominar la mente y el corazón de las personas con dudas o inseguridades.
Sin embargo, cuando el corazón es dominado por las dudas o inseguridades a causa de una lucha o una situación difícil, es porque esa persona no tuvo una experiencia con el Señor Jesús. Por consecuencia, cuestiona absolutamente todo. Incluso, si la persona nació de Dios y, principalmente, tuvo el bautismo con el Espíritu Santo y es dominada por los “porqués” de la vida, esta persona está caída en la fe.

Los “porqués” no son preguntas que provienen de la fe, sino la pregunta sería “para qué”. En otras palabras, ¿cuál es el propósito de Dios? Siempre hay una razón, motivo y un propósito firme detrás de cada situación. Cuando alguien enfrenta una lucha, entiende que por detrás de ello, Dios cumplirá sus planes en su vida.
Los discípulos, antes de recibir el Espíritu Santo, estaban confundidos ante la orientación que el Señor Jesús les dio y le pidieron al Él para que les enseñaran a orar. Cuando una persona hace la oración que Él les enseñó a sus discípulos y vive en comunión con Dios, no existe problema o lucha que puede prevalecer en contra de ella.
“Vosotros, pues, orad de esta manera…” (Mateo 6:9). En este verso, Jesús no hizo mención que la oración tiene que ser hecha mecánicamente, sino para que, a través de la oración, la persona se pueda relacionar con Dios.
“…Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9). La santificación proviene cuando la persona vive en obediencia a la Palabra de Dios. Es una vida separada de lo profano, inmundo y de la injusticia porque toda clase de injusticia es pecado y donde hay injusticia, hay un demonio por detrás. Como Dios es justicia, el diablo es la injusticia. Entonces, para tener una vida santificada, la persona tiene que vivir en la justicia y en obediencia a la Palabra de Dios.
“Venga tu reino…” (Mateo 6:10). ¿Qué significa que venga el reino de Dios? El reino de Dios viene hacia la vida de la persona cuando nace de Dios y tiene una experiencia del nuevo nacimiento que la va a preparar para ser bautizada con el Espíritu Santo. En otras palabras, es la entrada del Reino de Dios en su vida y en su alma. Incluso, será guiada y gobernada por el Espíritu Santo, y no tomará ninguna decisión o elección sin antes buscar saber cuál es la voluntad de Dios.
La persona no actúa como antes, sino diferente porque el reino de Dios ha entrado en su alma, a través del Espíritu Santo, y ella vive la vida del reino de Dios. Como un inmigrante ve la diferencia de vida entre los Estados Unidos y su país de origen, así es la diferencia de una persona cuando el reino de Dios entró en sí y, espiritualmente, vive una vida de disciplina. En esta disciplina, ella tiene que luchar y sacrificar para obedecer la Palabra. Incluso, la persona entiende que es la única manera de ver los resultados de esta Palabra en la vida, incluyendo la del resultado principal que es la salvación.

“…Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el Cielo” (Mateo 6:10). Para cada ser humano, existen planes por parte de Dios. Por ejemplo, nadie va a la iglesia accidentalmente o por casualidad, sino porque el Espíritu Santo convenció a la persona para que llegue a conocer los planes de Dios para su vida y, principalmente, la salvación del alma. Pero, mientras ella viva en este mundo, vivirá conforme a la voluntad de Dios para que sus planes se realicen en la vida. Estos planes son de éxito y victoria que derivan de las luchas, persecuciones, injusticias, burlas y tantos otros problemas relacionados con la fe. Existe la seguridad y certeza que ella vencerá, pase lo que pase, porque prioriza la voluntad de Dios. Por lo contrario, si la persona prioriza o mezcla la voluntad propia con la de Dios, fracasará.
Habrá situaciones donde la persona quiere una cosa e insiste con Dios para conseguirla. La Biblia y la teología (estudio de la Palabra de Dios) muestra que existe la voluntad permitida. Dios viendo que la persona persiste en hacer las cosas a su manera, modo y tiempo, no podrá impedir a la persona sufrir las consecuencias ya que fue hecha la voluntad propia y no la de Dios. En la voluntad de Dios no hay dolor ni disgusto ya que es perfecta. Por ejemplo, cuando una persona de Dios fracasa en un aspecto de vida, es porque no priorizó la voluntad de Dios, sino la propia.
“Danos hoy el pan nuestro de cada día…” (Mateo 6:11). Este verso orienta a la persona no entregarse a la preocupación ni a los afanes de la vida. Jesús enseñó que, como el alimenta a los pájaros, así los alimentará y nada les hará falta, basta vivir de acuerdo con Su voluntad.
“…Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:12). Las deudas que este verso hace mención representan a los pecados. Este es el motivo del porqué, aun estando dentro de una iglesia y ser considerado un hijo de Dios, sea una vida cualquiera. Incluso, la clave principal del fracaso es el no perdonar. Cuando la persona no perdona, no será perdonada, siendo la peor maldición que existe.

Ni la brujería, hechicería, o maldición hereditaria es peor que la maldición que proviene al guardar rencor, resentimiento, odio, o alimentar un sentimiento maligno en contra de alguien. Aunque alguien le haya maltratado, ofendido, o le haya hecho un mal, la persona tiene que perdonar 70 veces 7, como el Señor Jesús orientó. La única manera de ser perdonada, es cuando perdona y el Espíritu Santo da este poder.
“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…” (Mateo 6:13). El mal es una realidad y, como existe el mundo físico, existe el mundo espiritual. En el plano espiritual, hay ángeles de Dios alrededor de la persona, pero también hay legiones de demonios. Pero, cuando ella está guardada por los ángeles de Dios, estas legiones no tienen ningún acceso en la vida de ella. Estos espíritus demoniacos no pueden tocar y tampoco la brujería, la hechicería, envidia, mala suerte, mala vibra, ni la mala racha podrán porque están guardadas y protegidas.
“…Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén” (Mateo 6:13). La palabra “amén” significa así será. No hay hombre, demonios, presidentes, juez, poder, potestad, autoridad, político, doctor, medicina, o ciencia que puede cambiar, anular, cancelar o validar lo que está determinado por Dios. Por este motivo la gran importancia de realmente pertenecer al reino de Dios. Por ejemplo, cuando Pedro, al recibir la revelación, Jesús le dijo que edificaría su iglesia sobre esta piedra (Pedro). Incluso, las puertas del infierno no prevalecerían en contra de ella.
Los problemas, las luchas y los ataques espirituales vendrán, pero la persona que vive bajo los planes de Dios vencerá. Ella siempre prioriza la voluntad de Dios y nunca olvida que su relación con Él está en primer lugar. Nada, ni los problemas, serán una prioridad en la vida de aquellos que viven conforma a la voluntad de Dios.
Dios le bendiga.



