¿Quién nos lleva al campeonato?

¿Cuál es el equipo que nos lleva al campeonato?

Si reflexionamos, la vida siempre tiene a aquellos que ganan y a los que pierden. Uno siempre puede reconocer cuando un equipo es especial, porque parece una máquina bien engrasada. Se mueve con ese calor de ganar y ningún movimiento es perdido; todo es para traer siempre la victoria. Hasta el equipo casi ni se habla entre ellos, porque están movidos por un mismo pensamiento: ganar, luchar y extender hasta el fin.

Y aunque tal vez suene chistoso, todos sabemos cuál es el equipo débil, el que no va a ganar. El equipo es desorganizado, las jugadas nunca parecen funcionar, un miembro culpa al otro y todos están extremadamente desconectados. Nadie se mueve con aquel pensamiento de ganar; todos los miembros solo buscan su ganancia individual.

La vida es así: nosotros podemos ser del equipo que gana o del que pierde. Podemos ser de un equipo organizado o desorganizado. La decisión siempre está en nosotros, pero si queremos ganar, la primera meta es mantenernos tranquilos y conscientes del camino en el que andamos.

Por eso la Biblia nos enseña así: “Mantenga la cabeza fría. Manténgase alerta. El diablo está listo para atacar y no quiere nada más que encontrarlo desprevenido. Mantenga la guardia en alto. Usted no es el único que está pasando por estos tiempos difíciles” (1 Pedro 5:8).

Un jugador con cabeza fría es útil y no se deja guiar por sus emociones; sabe que va a haber momentos de dificultad y sacrificio para el bien común.

Alerta: está listo para cualquier cosa inesperada, se mantiene valiente y con la guardia en alto.

El buen jugador se preocupa por los demás, recuerda que no es el único en el equipo y ayuda.

La jerarquía básica de un equipo bueno y ganador:

1) Líder / Director (la Biblia)

Establece la visión, las metas y la dirección.

2) Gerente (Asistir a la Iglesia)

Organiza el trabajo, asigna tareas y supervisa las operaciones diarias.

Donde uno aprende la meta principal.

El lugar donde uno recibe el pensamiento de ganar.

3) Defensa — (Oración)

No deja que el mal avance.

Es ese jugador que casi nadie ve,

pero que marca la diferencia.

4) El equipo completo— (Iglesia)  

Llevan a cabo tareas y responsabilidades.

Amigos verdaderos.

Un equipo que no se rinde.

5) El mejor jugador—(Obediencia)

Siempre marca.

Siempre trae victoria.

6) Director Técnico— (Espíritu Santo)

Guía tu vida y te muestra el camino correcto.

Se mantiene en disciplina.

El Señor siempre nos llevará al campeonato, pero está en nosotros querer ser el buen jugador y entender el propósito de la victoria.

Los dejo con esto:

Todos han ido al estadio y han visto a los atletas correr. Todos corren, pero solo uno gana. Corran para ganar. Todos los buenos atletas se entrenan con disciplina. Ellos lo hacen por una medalla de oro que se desgasta y se desvanece. Pero ustedes buscan una que es de oro eterno.

“Yo no sé ustedes, pero yo corro con fuerza hacia la meta. Estoy dando todo lo que tengo. ¡Nada de vida perezosa para mí! Me mantengo alerta y en buena condición. No voy a dejar que me sorprendan dormido, hablando a otros y luego quedarme yo mismo sin alcanzar la meta.” (1 Corintios 9:24-27)

Reflexione: ¿Qué tipo de jugador es usted?

Cada semana, el Youth Power Group (YPG) realiza una conexión especial para los jóvenes. Esta última conexión fue denominada “The Dream Team”, donde se habló del tema de este artículo. Hubo juegos sanos, convivencia, amistades sanas y, lo principal, una Palabra de fe.

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