¿Será que es difícil reconocer lo que tenemos enfrente?
Todos, en algún punto de la vida o tal vez desde el comienzo, sentimos que hay algo que siempre nos hace falta. Buscamos distracciones, personas o cosas para que nos den esa falsa sensación de realización. Tal vez, en lo profundo, sabemos que solo son distracciones y que hay un propósito, un tesoro que está enfrente de nosotros, pero lo ignoramos.
Una historia de sabiduría para aplicar a lo que se está hablando:
El mendigo sentado sobre un tesoro
“Un mendigo pobre se sienta todos los días a la orilla del camino pidiendo monedas. Los viajeros pasan y le dan pequeñas limosnas.
Un día, un extraño le pregunta por qué siempre se sienta exactamente en ese mismo lugar.
El mendigo responde: ‘Mi padre me dijo que me sentara aquí a pedir. Eso es todo lo que sé’.
El extraño cava debajo de donde está sentado el mendigo… y encuentra un cofre lleno de tesoro.”
Tal vez usted se pregunte: ¿Qué tiene que ver esta historia de un mendigo conmigo?
Muchos están en un camino con una identidad de pobre, necesitado o mendigo, donde hacen las cosas o piden solo para sobrevivir. Puede ser que tengamos estas actitudes porque es todo lo que sabemos, es todo lo que nos enseñaron o tal vez por una herencia generacional negativa.
Pero hay algo muy clave en esta historia: muchos estamos sentados sobre un tesoro. Así como heredamos cosas negativas, también heredamos lo positivo.
El extraño aquí puede representar al Señor Jesús y el sacrificio que Él hizo por nosotros, porque aunque muchos saben de Él, no lo conocen.
El tesoro es nuestra alma y la salvación, pero muchos la ignoran o simplemente la rechazan.
¿Por qué muchos seres humanos ignoran el llamamiento de la salvación?
Porque la naturaleza del ser humano se enfoca siempre en sobrevivir, distrayéndose de la salvación.
Por eso la Biblia nos dio la historia del hijo pródigo. Jesús dijo:“Había un hombre que tenía dos hijos. El menor pidió su herencia, se fue a un país lejano y desperdició todo viviendo sin control. Cuando se quedó sin dinero y comenzó a pasar hambre, recapacitó y dijo: ‘Volveré a mi padre y le pediré perdón’.
Se levantó y regresó. Cuando su padre lo vio, corrió hacia él, lo abrazó y lo besó. Aunque el hijo confesó que había pecado, el padre mandó a vestirlo, ponerle un anillo y hacer una fiesta, diciendo: ‘Mi hijo estaba perdido y ha sido hallado; estaba muerto y ahora vive’.
Y celebraron.” (Lucas 15:11-24)
El hijo pródigo solito tomó su decisión de identificarse como necesitado o pobre. El padre quería lo mejor para él, pero el hijo estaba más entusiasmado por el dinero que iba a recibir, no por la herencia verdadera. Él solo estaba preocupado por la herencia humana. Y si ponemos las dos historias lado a lado, vemos que la derrota del ser humano es preocuparse únicamente o moverse solo por la herencia humana.
Pero, como vemos, todos también tenemos esa decisión: arrepentirnos y hacer las cosas bien para que haya una celebración en el cielo por nuestra salvación.
No ignore la herencia verdadera. No se distraiga, porque Jesús se sacrificó por su salvación y su felicidad.
Cada semana, el proyecto Ángeles de la Noche sale a hablar de este tesoro a toda la gente en necesidad y que desea escuchar. Durante este tiempo se ofrece comida, agua, café, ropa, paquetes higiénicos y, lo principal, una palabra de fe.
Todos nos reunimos en el Santuario de la Familia de Dios antes de salir. Los regalos y todo lo que se va a entregar se comienzan a preparar a las 6:00 p. m., y salimos aproximadamente a las 6:30 p. m. al Parque MacArthur cada martes. También salimos los domingos a la 1:00 p. m., en el mismo parque.
Si le gustaría ser parte de este proyecto, por favor visítenos en 625 S Bonnie Brae St, Los Ángeles, CA 90057, o busque la Universal más cercana a usted. También puede llamarnos al (800) 581-4141; nuestros colaboradores siempre están disponibles.
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