¿Alimentamos la tristeza?

¿Será que alimentamos la tristeza?

Muchos buscamos la transformación, pero muy pocos toman acción para recibirla. Hay gente que simplemente no puede superar ciertas áreas de su vida. O sea, tiene dificultad para dejar ir las cosas. Por ejemplo, algo que es común es cuando un familiar se muere; sea cual sea la razón, muchos se quedan estancados en la injusticia del fallecimiento de la persona. Eso incluye incluso si la persona ya estaba en edad para fallecer. Se preguntan: ¿por qué tuvo que morir? ¿Por qué una persona tan buena tiene que morir? ¿Por qué otra gente vive más tiempo? ¿Por qué se tuvo que ir tan pronto? ¿Si era de Dios, por qué tuvo que fallecer?

Se quedan estancados en el remordimiento por aquella persona. Se quedan trabados en la memoria y no avanzan. Actúan completamente diferente a cuando aquella persona estaba viva. Suben fotos por toda la casa, aunque saben que les duele, solo para seguir en esa memoria que les duele y que los mantiene sin transformación.

Por eso la Biblia nos enseña así: “Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de mí, y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Juan 15:26-27).

La transformación solo ocurre cuando primero hay entrega espiritual. La palabra Consolador generalmente significa alguien que nos ayuda, defiende, acompaña y fortalece. Estos son frutos que recibimos cuando seguimos los pasos del Señor Jesús.

¿Por qué se está demostrando énfasis en esta palabra?

En nuestra humanidad natural siempre pasaremos por situaciones difíciles; algunas hasta van a ser injustas, pero ahí es donde viene el consuelo del Consolador: el Espíritu Santo.

“El Espíritu de verdad”

El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad, el que viene de Dios. Siempre nos dice la verdad y nunca se contradice fuera de la Palabra (la Biblia) ni de lo que habló Jesús. Su función principal es siempre guiarnos en la verdad.

A veces la verdad puede ser difícil de escuchar y hasta no nos va a agradar, pero sigue siendo la verdad: honesta, para que podamos salir de aquella oscuridad y mentira.

La mentira se define así: decir o creer algo que no es verdad, con intención de engañar u ocultar la realidad. Es algo falso que no corresponde a la verdad.

La naturaleza humana fácilmente se acostumbra y se asocia a pensamientos negativos. Se dice que no se puede avanzar sin ciertas personas o situaciones.

Pero aquí, en estos versículos, se nos dice que si nosotros obedecemos y nos entregamos, recibiremos el Espíritu Santo y avanzaremos en todos los aspectos de la vida. La transformación es una promesa de Dios; esta palabra es la afirmación de esa promesa.

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