Cambio Radical

¿Será que uno puede cambiar radicalmente?

Todos, de una u otra manera, nacemos con hábitos que heredamos: cosas que vimos durante nuestro desarrollo y que llegamos a normalizar. Por ejemplo, nuestro carácter se forma porque reaccionamos igual que nuestros padres o las personas que admirábamos.

Pero solo porque lo aprendimos o lo consideramos el mejor ejemplo, no significa que nuestra manera de reaccionar sea la correcta. Por ejemplo, hay jóvenes que, cuando se sienten tristes, piensan que la solución es tomar o recurrir a algún vicio para olvidar.

Muchos, debido a hábitos o actitudes así, se hunden en esos sentimientos y vicios hasta convertirse en personas que ni ellos mismos reconocen.

Así es como trabaja el mal: encuentra un hoyito para hundirnos lo más posible.

Pero, ¿será que no podemos recuperarnos o cambiar completamente?

Supongamos que alguien le dijera que recuperarse ante Dios es algo pequeño. Porque sí, uno puede recuperarse, pero eso no significa que haya habido un cambio completo.

Por eso, la Biblia nos enseña así:

“Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía:

—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

—¿Quién eres, Señor? —preguntó.

—Yo soy Jesús, a quien tú persigues —contestó la voz—. Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.”

(Hechos 9:4-6)

Aquí, Pablo era conocido como Saulo de Tarso, y él era quien daba las órdenes para que los cristianos fueran perseguidos. Fue por su mando que Esteban, el evangelista, fue condenado a muerte.

Pero en esta ocasión, Saulo tuvo un encuentro con el Señor Jesús. Fue ahí donde nació Pablo y experimentó un cambio radical y completo.

Por eso, después la Biblia dice:

“Al instante cayó de los ojos de Saulo algo como escamas, y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado.”

(Hechos 9:18)

Si lo pensamos bien, las escamas caen de un animal cuando se limpia para renovarse. Aquí, la visión de Saulo cambió con la caída de esas viejas escamas, al punto de que fue bautizado.

“Entonces Saulo, o sea Pablo, lleno del Espíritu Santo…”

(Hechos 13:9)

Es a través del testimonio de la conversión de Saulo en Pablo que entendemos que el cambio radical de nuestra vieja persona solo puede venir cuando tenemos un encuentro con el Señor Jesús. Porque Él no solo nos da buen carácter, conducta y valores, sino también un nuevo nacimiento.

Nosotros volvemos a nacer a través de Su sacrificio. Por eso, después de ese encuentro, Saulo fue mencionado únicamente como Pablo.

El cambio radical existe cuando nos entregamos y tenemos un encuentro con Él.

¿Será que ya tuvo usted su encuentro con Él?

La semana pasada, el Youth Power Group (YPG) llevó a cabo el evento denominado Radical Change (en español, Cambio Radical), donde se presentaron jóvenes que tuvieron un encuentro con el Señor Jesús. Durante el evento se hablaron de temas como el de este artículo. Muchos jóvenes fueron fortalecidos y bendecidos. Fue algo muy significativo para todos los que participaron.

Los esperamos para la próxima.

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