El Espíritu Santo

“… recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1:8)

Es vital para la fe de todo cristiano el conocimiento con respecto al Espíritu Santo. Él no es una influencia, una energía o un espíritu cualquiera, más iluminado, más evolucionado, etc. El Espíritu Santo posee en Sí mismo los elementos de existencia personal; posee propiedades, cualidades y sublimes virtudes que atribuyen a ese ser una personalidad. Él es una persona, así como Jesucristo es una persona y el Padre es una persona. Sus obras y Sus oficios son los más variados posibles, y la más importante es la de tener la misión de conducirnos hasta Jesucristo. Él tiene gran deseo de guiarnos, de hacernos llenos de Su plenitud con el fin de ser una unidad. Todo lo que el Señor Jesús hizo y realizó fue debido a la unción que recibió del Espíritu Santo, que desea también habitar en nosotros.

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