La compasión detrás del perdón

¿Será que uno se tiene compasión a sí mismo?

Algo que nos cuesta como seres humanos es dejar ir las cosas, dejar el pasado en el pasado y olvidar lo que ya sucedió. El perdón tal vez se puede sentir como algo emocional, pero no lo es; es una decisión. Lo único que podemos sacar de un error cometido es aprender lo que no se debe hacer. Uno es el único que puede tomar la decisión de seguir adelante, ser perdonado y aprender.

Por eso, la Biblia nos enseña así: “Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36).

Aquí el versículo no está diciendo que uno sea misericordioso con alguien en específico, sino que debe hacerlo en general. Específicamente, este acto de misericordia comienza con uno mismo para poder demostrárselo a otros.

En otras palabras, uno tiene que tomar la decisión de perdonarse para ser perdonado. Es ahí donde se ve la autocompasión: darse la oportunidad de dejar todo atrás.

¿Por qué esto es importante y qué sucede cuando uno no se perdona a sí mismo?

Cuando uno no se puede perdonar, es cuando comienzan los malos hábitos. Es cuando uno empieza a aferrarse más a lo humano y busca alivios rápidos que, en el proceso, dejan un vacío aún más grande del que tenía. Es entregarse y vivir con el dolor. De ahí viene el dicho: “Vivir en la cicatriz del ayer”.

El Señor Altísimo, nuestro Padre Celestial, quiere perdonarnos. Pero Él no puede si uno no quiere. Tal vez usted se diga: “Pero hay una persona que no me quiere perdonar” o “mi error fue muy grande”. El versículo no menciona nada sobre errores grandes, solo que el Padre está dispuesto a perdonarnos. Y eso vale mucho más que un perdón humano.

Dese la oportunidad de seguir adelante; el Señor lo perdonará cuando usted tome la decisión.

Cada semana, el proyecto Ángeles de la Noche sale con esta fe a distribuir la Palabra de esperanza a los necesitados. Muchos en este momento viven en culpa, pero, como vemos, uno puede hacer su parte: tomar el primer paso y perdonarse para ser perdonado por Él. Durante este tiempo, el proyecto distribuye comida, ropa y necesidades básicas. Más que lo físico, siempre se comparte la Palabra de fe, la misma de la que habló el Señor Jesús.

Todos nos reunimos en el Santuario de la Familia de Dios antes de salir. Los regalos y todo lo que se va a entregar se comienzan a preparar a las 6:00 p. m., y salimos aproximadamente a las 6:30 p. m. al Parque MacArthur cada martes. También salimos los domingos a la 1:00 p. m., en el mismo parque.

Si le gustaría ser parte de este proyecto, por favor visítenos en 625 S Bonnie Brae St, Los Ángeles, CA 90057, o busque la Universal más cercana a usted. También puede llamarnos al (800) 581-4141; nuestros colaboradores siempre están disponibles.

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