La Palabra Inspirada Salva

Lean este artículo con gran atención. En el mundo hay muchas personas que asisten a una iglesia, pero aún viven una vida atrapada, destrozada, atada al mal y desgraciada. Este tipo de personas sigue viviendo en la mentira, en el engaño y en el pecado, sea cual sea el pecado. Desafortunadamente, este tipo de personas también conoce la Palabra, pero no sabe de su poder.

¿Por qué?

Porque cuando este tipo de persona escucha y recibe la Palabra, solo entra en su mente y corazón como información, y no como revelación. Hay una diferencia muy profunda y grande entre recibir información para tener un conocimiento intelectual y tener una experiencia real con la Palabra. Porque cuando la Palabra entra, entra inspirada, porque está escrito, “Toda Escritura es inspirada por Dios…” (2 Timoteo 3:16). Según la Palabra, esto nos da a entender que la Palabra no entra sola; entra inspirada por Dios.

La Palabra es inspirada.

El propósito de la Palabra es inspirar para provocar una transformación total. La transformación inspirada por Dios es completa y cambia la vida de una persona por completo.

Pero, ¿por qué hay personas que asisten a la iglesia, han recibido bendiciones, pero interiormente su vida sigue igual?

Porque este tipo de personas sigue siendo la misma persona de antes, problemática. Les cuesta enfrentar los conflictos, especialmente los de convivencia. Es importante entender que es imposible convivir con alguien sin que haya conflictos, especialmente en la familia. Tarde o temprano, en cualquier momento, uno tendrá conflictos. Los conflictos pueden ser en el matrimonio, con los hijos, con los padres, e incluso en el trabajo. Los conflictos son inevitables, y tal vez ni siquiera sean culpa de uno, sino de la otra persona, porque todas las personas problemáticas provocan problemas, sea uno u otro. Este tipo de comportamiento es lo natural entre las personas incrédulas. Pero este tipo de comportamiento no es lo natural entre las personas que han tenido una experiencia con el Señor Jesús y que han sido transformadas. Porque la transformación ocurre a través de la Palabra. Entiendan, si la Palabra no transforma su mente, no transformará su corazón. Pero lo primero que ocurre es en la mente, para que haya un cambio de mentalidad. Así como está escrito, cuando hay transformación, “…Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

¿Dónde se encuentra la mente de Dios?

En Su Palabra.

Es de la Palabra de donde uno recibirá poder. Cuando uno realmente ha sido transformado por la Palabra, tendrá poder para vencer cualquier circunstancia a través del uso de la Palabra.

¿Por qué?

Porque cuando uno entiende que su deber es enfocarse en la Palabra, no para recibir bendiciones, sino para mantener y preservar su salvación eterna. Cuando uno entiende y vive enfocado en la Palabra de Dios, como resultado, uno tendrá el poder para perseguir Sus promesas. Es más, uno deja de buscar soluciones para sus problemas. Porque hay una gran diferencia entre buscar soluciones y tener fe para vivir en la obediencia, preceptos y mandamientos de Dios.

Uno debe tener fe en Sus promesas.

Cuando uno tiene fe en las promesas de Dios, recibe el poder de perseverar, de tener paciencia, de persistir y de luchar. Por ejemplo, hay muchas personas que se han desanimado en su matrimonio o se han cansado de su pareja. Es más, todos nos cansamos de algo que nos frustra. Pero, cuando uno vive por la fe, no se cansa, porque Él nos renueva.

La persona transformada que vive por la fe y las promesas de Dios no se cansa. Uno no se cansa de nada ni de nadie, porque el renuevo natural que nos da el Espíritu Santo nos sustenta.

Ahora, lea esta parte del artículo con gran atención. El versículo que se va a compartir se trata del salmista, que era un hombre de Dios y estaba pasando por un conflicto de persecución. Él estaba sufriendo y viendo las injusticias que imperan, las mismas que reinan en este mundo y se ven en las personas que prosperan, aunque sean incrédulas. El salmista estaba pasando por unos momentos muy difíciles. Pero, cuando se dio cuenta de la locura espiritual por la cual había sido dominado, el salmista declaró lo siguiente: La Palabra dice así, “¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra” (Salmos 73:25). Aquí está el punto clave, y la diferencia de la persona que realmente ha tenido una experiencia con el Señor Jesús. Pero, usted necesita entender que hay muchas personas que asisten a la iglesia y siguen las instrucciones dadas porque han oído del infierno. En otras palabras, este tipo de personas solo viene a la iglesia porque tiene miedo de ir al infierno.

Pero el miedo de ir al infierno, en primer lugar, no transforma. Esto no cambia la vida de uno.

¿Por qué?

Porque Dios no opera, no obra y no actúa a través del miedo. Quien obra y actúa a través del miedo es el diablo. Uno debe entender algo muy claro: las religiones que intentan poner miedo en la mente y en el corazón de uno solo lo hacen porque quieren que uno se mantenga en su religión. Este no es el caso de este artículo o de los servicios que se predican en la iglesia. La meta en este artículo o en la iglesia es siempre hablar de la verdad de la Palabra de Dios, no de lo que se piensa, sino de lo que está escrito.

Entonces, ¿cuántas personas tienen miedo del infierno?

El miedo crece y aumenta porque uno sigue hablando del miedo que le tiene al infierno. Aun sabiendo del infierno, uno sigue igual.

¿Por qué?

Porque el miedo del infierno no salva.

Es cuando uno se da cuenta de que está perdido y que es pecador que viene la necesidad de ser perdonado. Cuando uno llega a esa necesidad, es cuando se da cuenta de que necesita venir a la iglesia para luchar contra los pecados y ser perdonado por Él. No importa la cantidad de pecados que hayamos cometido o lo que cometimos. Lo que importa es que uno se dé cuenta de que es pecador, que reconozcamos lo que Él hizo por nosotros en la cruz, y que nos entreguemos a Él. Cuando hay una entrega verdadera y sincera, uno tendrá una experiencia como la que habló el Señor Jesús en Juan 3:1-14 sobre el Nuevo Nacimiento.

Uno pasa a conocer a Jesús y pasa a amarlo por encima de todo, y uno entra en una relación de amor con Él.

Dios le bendiga

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