La tristeza siempre me inundaba y mi frustración me indujo a cortarme.
– Mi nombre es Athziri Jiménez. Antes de llegar al centro de ayuda Universal era una chica depresiva, triste, sola. La soledad me invadía en todo porque yo quería ser alguien, pero no sabía quien.
– Esa tristeza siempre me inundaba y yo era una chica que no era feliz. Hacía de todo, pero nunca llenaba ese vacío. Intentaba llenar mi vacío con amistades, pero mi frustración me indujo a cortarme. De verdad quería encontrar algo que me hiciera feliz y haciéndome daño era como lograba llenar ese vacío.
– Me guardaba mis sentimientos, mis padres me preguntaban cómo me sentía y yo les mentía porque no los quería preocupar, pero dentro de mi, lo que sentía era soledad. La depresión que sentía me estaba inundando, me sentía ahogada, ya no sonría, mi vida era un vacío.
– Sentía vergüenza de lo que estaba haciendo, me avergonzaba mis cortadas, entonces no me sentía bien para confesar que me hacía daño. Cada corte me hacía sentir mejor, pero a su vez al ver las marcas me sentía horrible al mismo tiempo porque lo había vuelto un círculo vicioso.
– Todas las noches lloraba, no podía dormir, temía cerrar los ojos, si quería llegar al punto de no amanecer para un nuevo día, siempre tenía miedo de las noches. Dentro de mí había una sensación de querer seguir viviendo.
– Mi mamá y mi hermana me invitaron a participar en la Iglesia Universal y en la primera reunión fui invitada a hablar con Dios, pero no sabía cómo hacerlo, así que probé desahogando con ÉL sobre todo lo que sentía, le dije que necesitaba de su ayuda porque sentía que todo ese peso me estaba muriendo.
– Empecé a sentir tranquilidad y notar como las cosas comenzaron a cambiar dentro de mi en ese momento, ya sentía tranquilidad. Quería llenar ese vacío en mi con el Espíritu Santo porque sabía que era una experiencia hermosa, era el mismo Dios dentro de mí. Abracé con todo mi corazón el propósito del Ayuno de Daniel porque de verdad quería recibir al Espíritu Santo dentro de mi corazón.
– Al finalizar el Ayuno de Daniel pude sentir como el Espíritu Santo me había llenado, ahora tenía la certeza de que había encontrado la felicidad, quiero seguir mis metas y mis sueños.
– El Espíritu Santo significa la alegría de vivir con ÉL siempre.
Testimonio Athziri Jiménez.

