¿Qué es lo principal que necesitamos?
Por lo general, muchos son inspirados o movidos por los problemas o el dolor. Por ejemplo, muchos solo van al doctor cuando están enfermos o sienten dolor, pero no cuando están bien. Aunque se recomienda ir cuando uno está bien, para tener un registro de cómo funciona su cuerpo cuando está saludable.
Sin embargo, el ser humano es así: solo se mueve cuando necesita algo; rara vez o nunca actúa por iniciativa propia.
¿Qué es agrado?
La Biblia nos enseña así: “Y Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado. Y Caín se enojó mucho y su semblante se demudó. Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo. Y Caín dijo a su hermano Abel: vayamos al campo. Y aconteció que cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató” (Génesis 4:2-8).
Primero hay que definir la ofrenda: no es algo que se da para obtener algo, ni es dinero como si fuera un intercambio de servicio. La ofrenda es algo que se da cuando uno cree en lo que está escrito y en el amor del Señor Jesús. Es algo que uno da para “agradar” al Señor.
Ahora, aquí tenemos la historia de Abel y Caín. Los dos tenían diferentes responsabilidades, pero producían frutos de su respectiva responsabilidad. Pero ahí está el detalle de cuando uno separa lo de Dios.
Los Primogénitos
Lo primero que nace o lo primero que se da. Así es lo que se da a Dios: nuestros pensamientos, actitudes, lo que decidimos hacer como carrera, nuestras elecciones y hasta nuestros sentimientos. Primero tenemos que considerarlo a Él antes que cualquier otra cosa, incluso antes que a nosotros mismos.
La grosura
Es el reconocimiento de que todo lo que uno trae proviene de la buena obra de Dios.
Abel
Abel fue el ejemplo de lo que es actuar no solo por iniciativa propia, sino para agradar al Señor.
Caín
Caín, aunque ofrendó, no lo hacía para agradar, sino por compromiso. Él solo trajo una ofrenda como un intercambio. Pero, más que todo, él representa la humanidad que se permite ser guiado por el corazón. Él mató a Abel por envidia.
Los dos tuvieron las mismas oportunidades. Es más, si lo pensamos bien, Caín tenía una mayor oportunidad, porque él nació primero; aun así, no hizo lo correcto.
El mayor mensaje de esta historia es que hay quienes quieren tener una relación con Dios y quienes no. Hay quienes se comprometen y quienes envidian, como Caín.
¿Cuál es usted?
Eso solo usted lo puede responder. Pero una cosa sí es segura: para estar en paz y tener prosperidad, así como la tuvo Abel, uno necesita una comunión con Dios.
No hay que enojarnos por lo que otros tienen; mejor hay que crecer en nuestra relación con Dios.

