¡Cuánta gente vive dramas como los de esta mujer! Dramas que llevan a las personas a un profundo y continuo sufrimiento físico, emocional y espiritual. Los ataques malignos involucran todas las áreas de la vida porque el diablo sabe que, en algún momento, el ser humano puede sucumbir. Por eso, como ya dijimos, él provoca tanto dolor en el hogar, discordias familiares, complejos, traumas, vicios y suicidio.
No obstante, el resultado de una fe que prevalece, a pesar de las dificultades y de las dudas, trae la respuesta de parte de Dios. El testimonio de la mujer cananea es alentador, especialmente para los padres que luchan delante de Dios por sus hijos. El carácter de una madre es universal; es la base que sustenta las necesidades de su familia; sin embargo, no siempre su voluntad logra prevalecer. La historia de esta madre cananea muestra que, la mayoría de las veces, no se puede ayudar a los hijos en todo lo que necesitan. Por más excelente que sea la educación, el acompañamiento, el cuidado y la protección, nada de eso es suficiente cuando hay un ataque del mal. Entender eso es esencial para que nos acerquemos a Dios y clamemos a Él por socorro. Fue lo que esa madre hizo, al notar que sus esfuerzos físicos y emocionales no traerían la liberación que su hija necesitaba. (Marcos 7:26-30)
Ocuparse de la formación profesional de los hijos o suplirlos materialmente de lo que necesitan es una preocupación legítima de los padres; no obstante, esos anhelos de nada sirven sin un legado espiritual. El celo por la Salvación del alma debe ser la principal herencia dejada a los hijos, pues, sin ella, no solo los años en los que vivirán sobre la Tierra estarán comprometidos, sino también toda la eternidad. Por lo tanto, en pro de la vida eterna de los hijos y también de ellos mismos, los padres deben vivir, ininterrumpidamente, de fe en fe. Pero no una fe falsa y religiosa, sino una fe intrépida, porque solamente esta es capaz de expulsar a Satanás de cualquier lugar y de cualquier persona.
Sabemos que cuando los espíritus malignos pasan a actuar en la vida de alguien, o incluso toman posesión de su cuerpo para atormentarlo, la intercesión espiritual de los más cercanos se torna vital. Por eso, quien tiene a un familiar en esta condición necesita estar consciente de que solamente el uso de la fe aguerrida puede liberarla del mal. Aunque esa persona no venga al Señor Jesús por sí misma, puede ser agraciada, si usted, que lee ahora este mensaje, fuera a la presencia de Dios para interceder por su alma. Esta acción de fe ya es suficiente para que el milagro suceda. La mujer cananea creyó que, aun sin que el Salvador viera o tocara a su hija, aquel demonio saldría, ¡y salió! Su fe era perfecta; o sea, creyó en la autoridad soberana de Jesús sobre todo el infierno, obre la vida y sobre la muerte, en la Tierra y en el Cielo, por eso fue socorrida.
Lamentablemente, quien vive con los ojos y con la mente dirigidos solo al mundo visible, a las necesidades materiales y a lo que es tangible desconoce la gran realidad del mundo espiritual, que prevalece en el mundo aparente y determina lo que en él ocurre. Y para tornar claro aquello que nuestros ojos físicos no ven, necesitamos prestarle atención a la Palabra de Dios, pues en ella tenemos la revelación de cómo las fuerzas del mal se organizan e interactúan entre sí para destruir al ser humano.
Solo para recordar ese hecho, al rebelarse contra Dios, Lucifer y los ángeles que lo siguieron se tornaron seres completamente profanos; es decir, perdieron toda la pureza que tenían cuando fueron creados. En lugar de santidad, pasaron a existir solamente tinieblas y maldad. Y la pequeña chispa de poder que conservaron sirve para causar todo tipo de dolor y sufrimiento en las personas y en el mundo.
Por ejemplo, los demonios tienen la capacidad de entrar en los cuerpos de personas que no tienen un compromiso con Dios con el fin de manipularlas, conforme a su voluntad. Para que eso ocurra, basta con que le den una única brecha al mal, que puede ser un rencor, un deseo de venganza, una plaga lanzada, maldiciones proferidas o hereditarias, involucrarse con la brujería, etc. Ciertamente, fue una o más de esas brechas las que permitieron que espíritus malignos atormentaran la vida de otras personas relatadas en las Escrituras, como el mudo endemoniado (Mateo 9:32-33), el endemoniado ciego y mudo (Mateo 12:22), el joven poseso (Mateo 17:14-18), el endemoniado de Capernaúm (Lucas 4:31-37), entre otras.
Como puede ver, las posesiones demoníacas son comunes desde los tiempos bíblicos, pero muchas personas aún insisten en tratar a ese tema como un fenómeno raro de ocurrir. Al contrario de lo que piensan, las posesiones están presentes actualmente. Pero, así como en aquel tiempo el Señor Jesús no medía esfuerzos para liberar a las personas que iban hacia Él, hoy el Salvador coloca Su poder a disposición de todos aquellos que Le claman, no importando si pertenecen a una religión o no son miembros de alguna iglesia. Por lo tanto, si usted se siente un “extranjero” en el Rebaño de Dios, aunque su fe sea frágil y pequeña, aun así, hay esperanza para usted, ¡hay solución para su problema!
El Señor Jesús vino justamente para deshacer las muchas obras del diablo y colocar en libertad a aquellos que viven aprisionados por el mal. Y hoy, por medio de Su Nombre, tenemos como misión continuar Su Obra en la Tierra.
Mensaje substraído de: Cómo Vencer Sus Guerras por la Fe (autor: Obispo Edir Macedo)

