¿Quién está avisando?

¿Quién es responsable de advertir a los demás?

En los tiempos antiguos, el pueblo de Israel tenía una profesión que vigilaba al pueblo día y noche, en caso de que un enemigo se acercara para iniciar una guerra. A esta profesión se le llamaba atalaya. La responsabilidad del atalaya era sonar la trompeta para avisar a todos.

Pero más que un trabajo, el atalaya representa una responsabilidad espiritual y nos muestra cuál es nuestro deber cuando somos salvos.

Por eso la Biblia nos enseña así:

“Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. Si yo digo al impío: ‘Ciertamente morirás’, y tú no le adviertes ni le hablas para que se aparte de su mal camino, el impío morirá por su pecado, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú adviertes al impío y no se aparta de su mal camino, él morirá por su pecado, pero tú habrás salvado tu vida” (Ezequiel 3:17-19).

Aquí, “la casa de Israel” representa a la Iglesia. El centinela (atalaya) es todo aquel que escucha la Palabra de Dios (la Biblia) y sabe que es salvo. Nosotros, que formamos parte del Reino de Dios, tenemos una función muy importante: sonar la trompeta de la salvación a todos los que no son salvos y a los que están pasando por dificultades.

Si nosotros queremos ser salvos o ya lo somos, tenemos que inclinarnos a este deber. Hoy en día, una comunidad de científicos ha llegado al consenso de que el mundo podría estar acercándose a su fin. Dicen que estamos muy cerca de una catástrofe global que lo podría terminar todo.

Pero los científicos no están diciendo nada nuevo. Si por un momento consideramos el Reloj del Juicio, conocido también como el Reloj de la Medianoche, lo veremos como un símbolo y una señal de que lo que está escrito es verdad.

Ahí surge la pregunta: ¿Dónde está su fe?

Si el fin del mundo está más cerca que nunca, tenemos que ser ese atalaya que Dios nos pide ser, para permanecer salvos y ayudar a que otros sean salvos.

Nuestra responsabilidad es sonar la trompeta de salvación a todos.

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