La Palabra de Dios es la Verdad que transforma, ya que cuando ella penetra en la mente y en el alma de alguien, acontece un cambio verdadero. Pero, infelizmente muchos la han considerado sólo como un libro de informaciones y a consecuencia de eso han aceptado la realidad que tanto el diablo como el mundo ofrecen.
Un sinnúmero de personas, incluso quienes han recibido el Espíritu Santo, hasta hoy siguen con las mismas derrotas de su pasado, porque han visto sólo la realidad y no han asumido la Verdad que es la Palabra de Dios en su vida. Un ejemplo relacionado a eso, lo podemos leer en el siguiente texto bíblico:
“El corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad.
Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Señor, que abras sus ojos para que vea. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”. 2 reyes 6:11-17. El siervo de Eliseo, no era siervo de Dios, era de Eliseo y él le dijo la realidad que estaba aconteciendo en ese momento, pero Eliseo era un siervo de Dios y él miró con la Verdad. Eliseo en ningún momento se acobardó, se intimidó, ni se curvó delante de aquel problema, por el contrario, él oró. Podemos percibir la diferente reacción de estos dos hombres e incluso Eliseo tuvo que orar por su siervo para que se diera cuenta lo que Dios haría para darles la victoria.
En la actualidad no es diferente, existen personas que aún siguen siendo siervas de los hombres de Dios y no de Dios, porque ellas aún no tienen una fe propia, por lo que siempre están necesitando que oren por ellas, que les orienten e incluso piden que tomen decisiones por ellas, cuando son ellas a quien les corresponde tomar sus propias decisiones. Eso ha llevado infelizmente a esas personas a vivir una vida de derrota, al permitir que el diablo imponga una realidad a través de palabras, pensamientos o ideas.
Quien quiere ser transformado por la Verdad, reconoce lo que dice la Palabra de Dios, que el Señor Jesús dio Su propia vida por nosotros para que tuviéramos libertad y nuestros pecados fueran redimidos. Cuando se acepta esta Verdad y se toma la decisión de entregar la vida al Señor Jesús, se pasa a vivir en otra dimensión, ya no se es más frenado por sentimientos o emociones. Por lo tanto, el dominio que los espíritus inmundos ejercían en la vida de esa persona se acaba. A partir de ese momento ella no se curva y no se rinde más delante de ninguna realidad que el diablo o el mundo intentan imponer, porque ella vive en la Verdad.
La Palabra de Dios dice: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios”. 2 Corintios 10:5,6. Cuántas realidades que el diablo ha querido imponer a través de leyes en el mundo que van en contra de la Verdad que es la Palabra de Dios, haciéndolo ver como algo normal. Y también cuántos aún buscando de Dios han aceptado tener una vida de mediocridad, pobreza, soledad, fracaso y frustración como si fuese algo natural. Si usted vive basado en la Verdad, en usted está el poder para imponer derrota a cualquier realidad que el diablo quiera presentarle sea como un problema o circunstancia, porque no existe situación que nosotros no podamos cambiar, si estamos respaldados con la Palabra de Dios.
Eliseo no venció con palabras o argumentos, él oró. De igual manera debemos de hacer nosotros, orar, ayunar y hacer propósitos de fe, quien vive en la Verdad, sabe que no hay otro camino, porque no sirve de nada quedar discutiendo, reclamando, lamentándose ni murmurando. No use las milicias de la carne, use las milicias espirituales, porque ellas le llevarán a no aceptar la derrota y a no curvarse delante de los problemas que el diablo quiere imponer en su matrimonio, familia o en su vida espiritual. Usted tiene que vencer al mundo, al diablo y a usted mismo. Crea, ese poder está a su disposición y es el Espíritu Santo, tenga más intimidad con Él y Él le orientará y le dará la dirección, para tomar las decisiones correctas.
Quien vive y es guiado por la Verdad prevalece, tiene el poder de bendecir a los demás y lleva una vida victoriosa; porque no es guiado por un ser humano, sino por el propio Espíritu Santo y si es lo contrario, infelizmente se fracasa y no hay fruto. ¿Quién ha guiado su vida? ¿La realidad de este mundo o la Verdad que es la Palabra de Dios?
Dios los bendiga.

