Santificación

La palabra santificación significa separación. Cuando somos sellados con el Espíritu de Dios, somos automáticamente separados de este mundo para Dios, es decir: dejamos de pertenecer a este mundo para pertenecer exclusivamente a Aquél que nos llamó.

El Espíritu Santo nos conduce a tener comunión sólo con aquellos que también le pertenecen, y entonces se cumple el salmo que dice:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.”

Salmos 1:1-3

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