¿Usted tiene Seguridad?

¿Dónde pone su confianza para sentirse seguro?

Muchos piensan que viven una vida segura. Hay gente que cree que nada les va a pasar. Es más, si uno habla con este tipo de persona, le habla a uno con certeza. Pero aquí va la pregunta para este tipo de persona: ¿Cuántas veces han hablado de algo con certeza, pero en su vida no han materializado nada?

Por ejemplo, hay personas que estudian —son personas muy preparadas—, pero no hacen nada con la información que tienen. Saben explicar todo muy bien, pero se quedan estancados.

Es ahí donde se ve la diferencia entre alguien que se aplica y alguien que no. Si hay algo que todos debemos entender de la fe es que tiene que aplicarse para que haya cambio y transformación.

Por eso la Biblia nos enseña así:

“Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas; conforme a lo que cada persona coma, dividiréis el cordero. El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras. Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman” (Éxodo 12:4–5, 7).

Aquí, Dios estaba dando las instrucciones de la Pascua antes de liberar al pueblo de Israel. Si analizamos, las instrucciones eran prácticas: tenían que sacrificar un cordero sin defecto, poner la sangre en los postes de la puerta y, dentro de la casa, comer el cordero. Pero recuerde que también tenían que hacer todo esto con fe, creyendo que, si obedecían, iban a ser protegidos.

Pero, ¿por qué la sangre tenía que ser aplicada?

Si los israelitas no hubieran aplicado su fe siguiendo las instrucciones que Dios les dio, todos habrían muerto.

La sangre marca quién está cubierto, protegido y quién está bajo juicio.

¿Cómo se relaciona esto con nosotros?

“Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

El cordero es una de las palabras más importantes en la Biblia, porque ahí es donde relacionamos el Antiguo Testamento con el Nuevo.

  • El Cordero (Jesús)
  • Comer del Cordero (meditar en la Palabra)
  • La sangre (salvación)

Aquí, Juan nos está diciendo que Jesús es el sacrificio principal. Pero hay otro detalle: para que Su sacrificio transforme nuestra vida, Su sangre tiene que ser “APLICADA” en la puerta de nuestro corazón. La sangre de Jesús solo es aplicada por el Espíritu Santo, mediante nuestra entrega y obediencia. Después de eso, el pecado ya no tiene dominio sobre nosotros.

La Pascua muestra que la salvación viene a través de un sacrificio perfecto cuya sangre trae protección. Jesús cumplió esa profecía con Su sangre.

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús” (Hebreos 10:19).

Ahora la pregunta es: ¿Será que usted tiene la confianza para entrar al Lugar Santísimo, donde solo se puede entrar con la protección de Jesús? O, mejor dicho, ¿está seguro de su salvación?

Esa respuesta solo usted la puede conocer.

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