Estaba atrapado en una cadena de maldiciones

Era una persona retraída que abusaba del alcohol.

La abuela del señor Nieves Mendoza había creado una cadena de maldiciones hereditarias a través de las generaciones a sus hijos y nietos, quienes habían tenido que sufrir de dicho pesar, entre ellos incluyendo al señor Nieves.

Los tormentos en la vida de Nieves lo habían convertido en una persona retraída que cruzaba problemas con el alcohol. Gracias al vicio había descuidó la crianza y labor como padre, trayendo como resultado que sus hijas fueran tentadas también por el vicio de las drogas.  

Después de haberse adentrado y aproximado a la Iglesia Universal pudo notar como la constancia de sus hijas en la búsqueda por el Espíritu Santo había generado un cambio de actitud en ellas, incluso alejándolas del mundo de las drogas en donde habían caído.   

Laura Mendoza se había criado de niña sin un verdadero afecto emocional, ella y sus hermanas habrían sufrido la perdida de su madre cuando aun eran muy jóvenes, y su padre no habría adquirido las herramientas necesarias para brindarles todo el apoyo emocional por ellas requerido.

Siendo una mujer ya casada Laura se dio cuenta que su matrimonio no estaba funcionando de la manera que ella había esperado, ella y su pareja estaban teniendo serios problemas de comunicación. Eran dos jóvenes inmaduros los cuales no sabían como respetarse el uno al otro.

Después de darle una oportunidad a Dios y abrirle las puertas de su corazón Laura puedo encontrar la paz y tranquilidad que no había logrado conseguir en otras religiones.  Los días de cargar con una vida llena de maldiciones y tormentos han quedado atrás, hoy en día en su hogar brilla la prosperidad. Se siente feliz y en paz porque ha roto una maldición hereditaria la cual no tendrán que ser arrastrada por sus hijos.

Testimonio familia Mendoza.

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