¿El peor engaño?

¿Cuál es el peor tipo de engaño?

Muchas personas han sido engañadas por otros… pero el engaño más peligroso es el que uno se hace a sí mismo. Si hay una cosa bien clara que tenemos en la vida, son las decisiones. Por ejemplo, si uno tiene sobrepeso es porque decidió comer de cierta manera o porque no quiere apartar tiempo en su vida para hacer ejercicio. O sea, todas nuestras acciones tienen frutos, ya sean buenos o malos.

Una de las peores cosas que nosotros, como humanos, podemos pensar es que nuestras acciones no tienen consecuencias.

De eso mismo hablaba el apóstol Pablo cuando escribió:

“No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gálatas 6:7).

El peor tipo de engaño que uno puede sufrir no es el que otra persona le hace, sino el que uno se hace a sí mismo.

¿Por qué el autoengaño es peor?

Cuando otra persona engaña a uno, eso eventualmente va a salir a la luz, y uno se dará cuenta de que está siendo engañado. Pero el autoengaño ocurre cuando uno cree todo lo que sale de su propia boca o de sus pensamientos, aun cuando no es cierto.

Por ejemplo, algo común es cuando uno empieza a andar en una relación con alguien y tiene un deseo profundo de simplemente estar con esa persona, aunque no sea buena para uno. Entonces uno se dice a sí mismo: “Todo está bien” o “Estamos bien felices”. Pero simplemente no lo están, y uno sigue con ese pensamiento de que sí, aunque no lo es.

¿Cómo puede uno ser consciente de que se está autoengañando?

“De Dios nadie se burla”

Uno tiene que descubrir que se está engañando porque no tiene algo que quiere. El autoengaño viene de un punto de frustración, porque uno busca y busca un tipo de éxito que nunca llega. Esto hace que uno viva en fracaso. Pero lo que está pasando en realidad es que uno está ignorando Sus principios y está viviendo contra la voluntad de Dios. Sin embargo, Dios todo lo sabe y siempre está dispuesto a decirle a uno la verdad.

¿Cómo puede uno andar en la verdad?

“Ahora pues, así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos” (Hageo 1:5).

Aquí el Señor nos está diciendo que reflexionemos sobre nuestras decisiones, estilo de vida, prioridades y dirección de vida. Esto también significa que uno considere una relación con Él, para que el Espíritu Santo habite en uno.

Uno, para recibir, tiene que considerar Sus principios en su vida para estar en el camino de la verdad.

¿Cómo puede uno saber si recibió el Espíritu Santo?

Cuando uno CREE en Sus principios, se entrega a Él y vive en paz.

Cuando uno hace eso, el Señor intercede y rompe cualquier tipo de engaño en su vida. El Espíritu Santo solo le dice a uno la verdad.

Por eso, no se autoengañe. Considere la bendición que Dios tiene para usted y decida caminar en la verdad. Él le dará exactamente lo que usted verdaderamente necesita.

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