¿Ha vivido un cambio?

¿Será que uno ha tenido la experiencia de hacer un cambio?

Muchos nos aferramos a la oscuridad. Es como si nos acostumbráramos al castigo. Nos ciega y no nos deja ver la solución ni el cambio total que podemos hacer. Pero el ser humano es así: lo que siente por dentro afecta lo que busca externamente.

Ahí está el problema, porque si por dentro nos vemos como un fracaso, de ahí en adelante solo hacemos cosas que nos llevan al fracaso. Y no es que queramos ser el problema, es que no reconocemos cómo hemos fallado. Pero cuando uno está aferrado a la oscuridad, permanece en ese estado de negatividad.

Por eso la Biblia nos enseña:

“En el primer relato, estimado Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba en el cielo, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A estos también, después de Su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo relacionado con el reino de Dios” (Hechos 1:1–3).

La oscuridad solo tiene dominio sobre la vida de uno cuando uno desconoce o desobedece la Palabra de Dios (la Biblia). La palabra incredulidad no solo significa que uno no cree, sino que tampoco le da crédito a lo que se hizo por usted en la cruz.

El mensaje principal de estos versículos:

  • Jesús comenzó una obra
  • Murió y resucitó
  • Se mostró vivo con evidencia
  • Preparó a Sus discípulos
  • Y dejó una misión que continúa

¿Cuántos creen en este mensaje?

No reconocemos ni damos crédito; por eso no hay cambio ni transición al Reino de Dios. Nos aferramos a la oscuridad. Es una persona de poca fe o sin fe y, por consiguiente, se aferra a los traumas, las dificultades o las cosas negativas como si fueran algo natural, creyendo que nunca va a venir un cambio.

¿Será que el momento de transformación ya vino?

Sí. El momento de cambio y transformación vino mucho antes de que uno conociera al Señor Jesús y lo que Él hizo por nosotros. Ahora uno solo tiene que entregarse, obedecer y tener fe en lo que está escrito, porque solo así demuestra que le está dando crédito a Aquel que nos da la transformación.

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