Corazón Engañador

¿Cuál es la razón por la que tenemos que tener cuidado con lo que el corazón quiere?

Por increíble que suene, el peor enemigo que una persona puede tener es el corazón. Muchas veces, antes de tomar una decisión personal, estamos divididos en dos. Es decir, nuestro corazón quiere una cosa mientras nuestra conciencia quiere otra.

Hay una expresión que dice: “andar con el corazón en la manga”. Muchas personas viven según las reglas o emociones que produce el corazón. Pero hay algo que tenemos que entender: nuestras emociones no tienen consistencia y no son seguras. Y mientras una persona viva guiada por el corazón, siempre será derrotada. O sea, quien vive por el corazón ya fue vencido.

“Andar con el corazón en la manga” quiere decir que lo primero que una persona hace es entregar o poner su corazón en todo. Por eso la Biblia nos enseña así:

“Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá? Yo, el Señor, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras.”

(Jeremías 17:9-10).

Todos queremos las cosas rápidas, y a nadie le gusta construir. Cuando hablamos de una relación entre dos personas, muchos quieren encontrar aquella “poción mágica” que les dé lo que más desean. Pero una relación toma tiempo para construirse, y una persona tiene que prepararse antes de recibir. No es algo automático. También tenemos que tener conciencia de que no estamos en nuestro propio tiempo y que, cuando oramos, las cosas no van a venir automáticamente, sino conforme a nuestra relación con Dios.

Muchas veces, cuando queremos algo rápido, es porque eso es lo que más desea nuestro corazón. Dios no se mueve conforme a nuestro corazón o sentimientos humanos, sino conforme a nuestra fe.

Y esa misma actitud también se refleja en nuestra relación con Dios.

¿Cuál es el secreto para tener una vida bendecida con Dios?

La Biblia dice así:

“Jesús estaba sentado frente al arca de las ofrendas, y miraba cómo la gente echaba sus monedas en el arca. Muchos ricos echaban mucho, pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: ‘De cierto les digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca, porque todos han echado de lo que les sobra, pero esta, de su pobreza, echó todo lo que tenía: ¡todo su sustento!’”

(Marcos 12:41-44).

El secreto es que no existe. Una vida bendecida sí tiene un precio. Aquí, en el versículo, se ve claramente que el precio no son riquezas humanas ni cosas materiales. La viuda no dio más riquezas que los ricos. Lo que ella dio fue todo su sustento o, mejor dicho, su obediencia para permanecer en relación con Dios. Que vale mucho más para Dios que las riquezas.

Este es el problema de muchos: quieren una vida completa y bendecida, pero no quieren vivir conforme a la Palabra de Dios (la Biblia). Hay personas que solo le dan a Dios sus sobras en todos los aspectos y nunca entregan las primicias ni una entrega completa.

Uno solo quiere dar lo que el corazón quiere y no lo que Dios quiere. Pero la vida eterna con Él tiene un precio: vivir una vida de sacrificio, obediencia y temor a Su Palabra.

El corazón es lo principal por lo cual muchos no reciben el Espíritu Santo. Es por eso que tenemos que aprender a rechazar todo pensamiento que quiera convertirse en un sentimiento contra Dios. Tenemos que luchar y prepararnos para recibirlo.

La Biblia también nos enseña así:

“Por tanto, así haré contigo, Israel; y porque te he de hacer esto, prepárate para encontrarte con tu Dios, oh Israel.”

(Amós 4:12).

Nuestra mente va a querer atacarnos con pensamientos para provocar nuestro corazón. Ahí es donde uno tiene que empezar a rechazar esos pensamientos. No podemos dejar que el corazón nos separe del derramamiento del Espíritu Santo. Solo podemos ganar la batalla cuando vivimos por Él. El corazón nos llevará a la derrota.

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