Existen muchas personas que no tienen un mínimo de interés en leer la Biblia, no porque la detesten, sino simplemente porque, en las raras ocasiones en que la toman para leer, les viene sueño, aparece una visita, una interrupción o cosas tales que les desvían la atención. Jamás consiguen un mínimo de tiempo para oír la Palabra de Dios. Lo que sucede con estas personas es que en la mayoría de los casos son objeto de una gran opresión. Nosotros hemos orado por millares de personas en grandes grupos y siempre que nos referimos a los espíritus que les impiden leer la Biblia, acontece que se manifiestan en ellas verdaderas legiones de demonios. Existen espíritus inmundos que actúan exclusivamente de esta manera, con el objetivo de impedir a los individuos leer la Biblia y, consecuentemente, desconocer la voluntad de Dios para sus vidas.
El diablo sabe que a partir del momento en que la persona toma la Sagrada Biblia en sus manos y pasa a digerirla en su corazón, tendrá una poderosa arma contra las fuerzas espirituales del mal, capaz de vencerlas para la gloria de Dios-Padre, en el nombre del Señor Jesucristo. De ahí, la razón de todos los esfuerzos posibles en el afán de impedir a las personas que lean la Palabra de Dios. Esta es la razón del porqué en los países comunistas la Biblia está prohibida, siendo hasta motivo de condena de muerte por orden de las autoridades. Los comunistas tienen miedo de que la Biblia caiga en manos de las personas y éstas se conviertan al Señor Jesucristo y, consecuentemente, sean libres del yugo comunista. La fe viene por oír la Palabra de Dios, y cuanto usted la oye, amigo lector, oye lo que el Espíritu Santo habla a través de la Sagrada Escritura y como consecuencia usted tendrá más fe para vencer los impedimentos que el mundo nos presenta.
Hay personas auténticamente engañadas con respecto a cómo recibir fe y hacerla activa en su vida. Muchas veces se abstienen de cualquier alimento, haciéndolo incluso por muchos días, con muchas oraciones, intentando así obtener una fe más firme en la obra de Dios. La verdad es que estas personas serán verdaderamente santificadas o preparadas para la obra de Dios, pero nunca conseguirán más fe para que puedan hacer el trabajo de Dios, porque la fe es aumentada en nuestros corazones cuando buscamos oír más la Palabra de Dios. Los ayunos y oraciones jamás nos conducirán a la fe activa, viva y eficaz, sino tan sólo a una vida consagrada. Yo afirmo esto porque, además de estar escrito que la fe viene solamente por oír la Palabra de Dios, tuve muchas ocasiones en que vi a alguien ayunar y pasar noches en vigilia intentando prepararse para el día siguiente en el que iba a orar por los enfermos confiando en sus oraciones y ayunos y, sin embargo, su fe no fue suficiente, el trabajo no resultó completamente inútil porque el Espíritu Santo tomó las riendas de la reunión. Y esto no sucedió una sola vez, no, sino en varias ocasiones, para aprender que la fe no depende de ayunos y oraciones, sino únicamente de la Palabra de Dios, es decir, de nuestra atención obediente a ella.
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