¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño. (Salmos 24:3-4)
Para que una persona esté en el Altar del Señor, es necesario que sacrifique la voluntad de su carne y se entregue en cuerpo, alma y espíritu. Sólo entonces podrá servir a Dios.
Tu vida anterior debe ser enterrada a través del bautismo en las aguas, y tu alma ya no puede estar apegada a la vanidad. Dios debe ser PRIMERO en tu vida. La persona también debe decir sólo la verdad, sirviendo como testigo del poder de Dios.
Mensaje sustraído del blog de señora Ester Bezerra
Si tienen alguna pregunta contáctenos

