El domingo 5 de junio, en la Sede de Los Ángeles, Ca. En el 703 Sur Broadway, el obispo Clodomir (responsable del ministerio en Estados Unidos) ministró un servicio donde expuso la importancia y la prioridad de lo que es recibir el Espíritu Santo.
Basado en la siguiente Palabra bíblica: “Ser descendientes de Abraham no los hace verdaderos hijos de Abraham, pues las Escrituras dicen: «Isaac es el hijo mediante el cual procederán tus descendientes», aunque Abraham también tuvo otros hijos. Eso significa que no todos los descendientes naturales de Abraham son necesariamente hijos de Dios. Solo los hijos de la promesa son considerados hijos de Abraham”. Romanos 9:7,8.

Basado en este texto bíblico, ¿quiénes son los hijos de la Promesa? Son todos aquellos que reciben el Espíritu Santo. Cuando la persona está dispuesta a entregar su vida a Dios por completo, ella recibe una promesa y para conquistarla es en ese momento que viene la prueba de la fe, la promesa es la prueba y es donde la persona mostrará a Dios su confianza de que ella cree que Dios es con ella para alcanzar lo que está prometido en Su Palabra. Como fue el caso de Iván González, que, al priorizar el Espíritu Santo, hoy puede testificar que su vida se encuentra transformada:

“Antes de conocer de la Universal, me encontraba sumergido en el vicio del alcohol y las drogas. Espiritualmente, padecía de insomnio, escuchaba voces y miraba sombras. Mi vida económica no marchaba nada bien. Por varios años me dedique a hacer cosas ilícitas, aunque la entrada de dinero era exuberante, el dinero no me rendía. También tenía un matrimonio, pero nada marchaba bien. Al tiempo perdí todo, mi matrimonio, mi economía y cada vez me hundía más en los vicios, todo eso me llevó a tener una vida llena de vacío y de dolor.
En medio a todo ese sufrimiento, conocí de la Universal y tomé la decisión de comenzar a asistir a los servicios. Al escuchar la Palabra de Dios, me di cuenta que a través de la fe, mi vida podía cambiar. Comencé a poner en práctica lo que me era orientado, las promesas de Dios están en Su Palabra y yo sólo no quería escucharlas, sino también vivirlas.
Dios me liberó del vicio del alcohol y las drogas. Los problemas espirituales que tenía también desaparecieron y comencé a trabajar honradamente. Pero, sabía que faltaba algo primordial en mi vida, para poder construir una base con Dios y era tener el Espíritu Santo.

Hice una prueba con Dios, cobrando esa promesa, me di a Él por completo y el me dio lo más grandioso que todo ser humano puede recibir, Su Espíritu. A partir ese momento, en mi nació una seguridad de que todo era posible conquistar, porque Él estaría conmigo. Hoy tengo mi propio negocio, el cual me da los ingresos suficientes para llevar una vida plena y abundante y en mi vida sentimental he logrado formar mi propia familia. Pero, todo esto no hubiese sido posible al tener lo primordial que es el Espíritu Santo, el cual nos convierte en hijos de la promesa”. Testificó Iván González.
Fue una mañana donde las personas tuvieron la oportunidad de tomar consciencia de la importancia que es convertirse en un hijo (a) de la Promesa, para así poder ser testimonio de las grandezas de Dios.

