Con mentiras no solo engañaba a otras personas, sino también a él mismo

Había sucumbido ante los vicios del alcohol y las drogas

Luis Santiago poseía una vida distorsionada por las mentiras con las que engañaba, no solo a otras personas, sino también a él mismo, puesto que siempre que se encontraba rodeado de amigos o familiares con los que pretendía ser una persona feliz que llevaba una vida normal, pero todo esto estaba lejos de ser real, puesto que esa felicidad en la que supuestamente vivía, era marcada por los vicios que conducían su vida.

Luis Santiago había sucumbido ante los vicios del alcohol y las drogas, donde llegó a transitar, no solo como consumidor, sino también como distribuidor, puesto que vendiendo drogas era la forma en la que conseguía el dinero para su consumo personal. Esta vida delictiva lo hizo acabar en la cárcel.

Sus años de apuntar al altar esquivado habían distorsionado su vida y la marcaron para siempre, al punto que incluso fallaba en sus diferentes intentos de rehabilitación, y no fue hasta que había tocado fondo de aquel pozo lleno de aguas del mal que entendió que su única salida era el perdón de Dios.

Desde prisión Luis Santiago pidió encarnizado a Dios permitirle un pacto con él, quería ser liberado y salir de la situación en la que se encontraba a cambio de entregar su vida a un altar mucho más acertado, a un altar donde sí podía encontrar una guía para poder disfrutar de las alegrías de la vida desde adentro de su corazón hacia fuera.

Hoy día Luis Santiago es parte de los miles de testimonio de personas las cuales han logrado cumplir sus promesas con Dios, su vida ha sido restaurada y hoy en día se ha alejado de los vicios, hoy también puede brindar lo mejor para su familia (agregar) para centrarse en su jornada de fe en el sendero de Dios.

Testimonio Luis Santiago.

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