El Espíritu Santo fue derramado

¿Cómo puedo saber si he recibido el Espíritu Santo?

Cuando una persona es parte de algo, se sabe por las características. Por ejemplo, si alguien nos ve caminar junto a nuestros padres, rápidamente reconoce que somos familia. Es más, cuando una persona pasa mucho tiempo con alguien, muchas veces sus gestos o ciertas actitudes cambian y, al observarlos, otros pueden pensar que son familia. O sea, el relacionamiento es tan profundo que, con solo verlos, muchos saben que una persona forma parte de algo o de una familia.

Otro ejemplo puede ser un deportista: su cuerpo, su agilidad y la manera extraordinaria en que juega dan testimonio de que la persona es un verdadero atleta. Estos ejemplos nos ayudan a entender lo que la Palabra de Dios quiere enseñarnos.

La Biblia nos enseña así:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.”

(Romanos 8:16).

Cuando la Biblia usa la palabra “Espíritu” en mayúscula, no está hablando de nuestro espíritu, sino del Espíritu de Dios. Y algo que tenemos que entender es que, cuando la Biblia habla de Su Espíritu, no está hablando de una emoción humana ni de una imaginación, sino de Dios obrando espiritualmente. En otras palabras, quien ha recibido el Espíritu Santo no necesita que nadie se lo confirme. Es el propio Espíritu Santo quien da testimonio.

Ahí es donde el ejemplo del principio cobra sentido: los atributos, la semejanza y el resplandor de Dios dentro de una persona son los que nos hacen saber que somos uno con Él.

Sin embargo, aunque sabemos esto y cómo una persona es bautizada con Él, aún existen falsos bautizados y es necesario aclarar algunos detalles.

Primeramente, quien ha sido bautizado comienza a querer agradar a Dios. Lo hace por temor, amor y gratitud por haber sido liberado. Y, más que todo, tiene fe en Dios.

Por eso la Biblia dice así:

“Y Jesús respondió, diciéndoles: Tened fe en Dios.”

(Marcos 11:22).

¿Qué tiene que ver ese versículo con saber si una persona recibió el Espíritu Santo?

Una traducción de la Biblia que viene directamente del hebreo dice que ese mismo versículo en realidad significa: “Tener la fe de Dios”. O sea, si para recibir el Espíritu Santo tenemos que tener fe en Dios, más que eso también tenemos que tener Su fe. La fe de Dios se refleja en lo que está escrito en Su Palabra, comenzando con los mandamientos.

Cuando una persona obedece es porque quiere compromiso. Y quien ama asume ese compromiso. Es como cuando una persona se casa; muchos dicen que solo es un papel. Pero no es solo un papel, sino asumir un compromiso y hacer las cosas bien, no hacerlas solo por la carne ni unir dos cuerpos.

El compromiso y la obediencia son señales de que una persona ha recibido el Espíritu Santo.” Son esas dos cosas las que nos demuestran que verdaderamente lo recibimos, porque estamos poniéndolo a Él en primer lugar.

La conciencia bíblica y Sus pensamientos son lo que encontramos en la Biblia y, cuando recibimos el Espíritu Santo, como está escrito, pasamos a tener la mente de Cristo.

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