La raíz del problema

¿Por qué muchas veces sentimos que los problemas nunca terminan?

Todos pasamos por diferentes tipos de adversidades. Y, cuando estamos atravesando estas dificultades o situaciones, muchas veces pensamos que estamos solos. Pensamos que nadie más puede estar pasando por la misma situación que nosotros o que nunca nadie ha pasado por eso. Pero primero tenemos que recordarnos que cada acción o reacción tiene consecuencias.

Dicho esto, si hay algo que el Espíritu Santo nos enseña a través del apóstol Pablo en la Biblia, es que lo que está escrito en ella es verdad. La Biblia contiene historias de personas reales que pasaron por adversidades y dificultades que, hasta el día de hoy, continúan repitiéndose en la vida de muchas personas.

Por eso la Biblia nos enseña así:

“Palabra del Señor que vino a Joel, hijo de Petuel.

Oíd esto, ancianos,

y prestad oído, habitantes todos de la tierra.

¿Ha acontecido cosa semejante en vuestros días,

o en los días de vuestros padres?

Contadlo a vuestros hijos,

y vuestros hijos a sus hijos,

y sus hijos a la siguiente generació

Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta;

lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón;

y lo que dejó el pulgón, lo comió el saltón.

Despertad, borrachos, y llorad,

y gemid todos los que bebéis vino,

a causa del vino dulce” (Joel 1:1-5).

Muchos hemos escuchado a otros decir: “No, yo creo en Dios a mi manera”. Pero, la verdadera fe en Dios nace de lo que está escrito en la Biblia. También, muchos hemos escuchado decir que la Biblia fue escrita por hombres, y sí, lo fue, pero ellos no fueron los autores. El único autor de la Biblia fue Dios. Por eso dice así al comienzo del versículo: “Palabra del Señor que vino a Joel”.

Es necesario descubrir esta parte porque, así como las personas transcribieron Su Palabra, nosotros también necesitamos tener una experiencia con el Autor.

Las plagas aquí representan juicio, porque Dios quería que despertaran en la fe. Así como hoy en día quiere que nosotros también despertemos y vivamos conforme a Su Palabra, en obediencia.

Aquí, la palabra “borrachos” tiene dos significados: puede referirse tanto a una persona que ha tomado mucho alcohol o vino, como a una persona que busca placer en cosas o personas.

El otro significado de la palabra “borrachos” en el versículo es la condición humana. Muchos viven embriagados en sus dificultades, problemas, preocupaciones, pensamientos y sentimientos. Se les olvida lo más importante: su relación con Dios.

Como se dijo al comienzo, muchos pensamos que cuando estamos pasando por dificultades somos los únicos. Pero no, muchas veces estamos viviendo las consecuencias de nuestras acciones, como olvidar nuestra relación con Dios. Tenemos que siempre priorizar lo más importante: la salvación.

A Judá se le olvidó su relación con Dios y, como consecuencia, pasaron por plagas. No era nada nuevo ni tampoco algo único. Era una falta de fe, de creer, de obedecer y de vivir conforme a Su Palabra.

Tal vez usted, en este momento, está pasando por algo que ve como grande y único. Pero no, muchas veces lo que está sucediendo en su vida es una falta de comunión o relación con el Autor. Reflexione y pregúntese: “¿Cuándo fue la última vez que me relacioné con Dios?”.

Esta pregunta solo la puede contestar usted.

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