¿Qué es el Reino de Dios y cómo vivir en Él?
Si hay un versículo en la Biblia que puede contestar esta pregunta, va a ser este: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza; instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón” (Colosenses 3:16).
Para conocer el Reino de Dios y que permanezca dentro de uno, no es solo leer la Biblia (la Palabra de Dios), sino vivirla y tratarla como una gran riqueza. Muchos saben que, cuando alguien tiene una riqueza material, la cuida diariamente y vive en función de ella todos los días. Es como cuando uno se esfuerza tanto para comprar un auto: uno está atento, lo cuida, lo lava y hace todo lo necesario para mantenerlo limpio siempre, porque sabe lo que le costó.
En otras palabras, el Reino de Dios o la salvación tiene su mantenimiento, que consiste en practicar todas las maneras sabias que la Palabra de Dios nos aconseja e instruye.
El problema es que tenemos dudas, miedo y pensamientos negativos que nos cuesta vencer.
¿Por qué nos cuesta vencer lo negativo?
La Palabra de Dios nos enseña así: “porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Corintios 10:4).
El problema es que aún muchos no tienen el Espíritu Santo porque no están viviendo la vida del Reino de Dios. Al contrario, están dejando que el mal gobierne sus pensamientos y decisiones. Quieren vencer con fuerzas humanas, o mejor dicho, con lo carnal, y terminan perdiendo la batalla.
La única manera de destruir las fortalezas de las que habla este versículo es venciéndolas con las armas espirituales mencionadas al principio de este artículo.
¿Cómo recibir el Espíritu Santo (el Reino dentro de uno)?
Preparación para recibir el Espíritu Santo
“Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre, la cual —les dijo— oísteis de mí” (Hechos 1:4).
Para contestar esa pregunta, primero se tiene que responder esta: ¿Por qué los discípulos tenían que esperar en Jerusalén la promesa del Padre?
Muchos quieren vivir por fe, pero pocos están dispuestos a vivir el sacrificio que la fe exige. La fe no es solo para recibir bendiciones de Dios; la fe es depender y esperar en Él. Aquí surge la pregunta: ¿Confía usted en Dios aún cuando Él le hace esperar?
Muchas veces, la duda viene de nuestra impaciencia. Nos tapa los ojos espirituales y no vemos cómo Él está obrando.
La fe es la certeza de saber esperar y tener paciencia, pero más que todo, de vivirla para que uno pueda recibir y permanecer en el Reino de Dios.

