Carta a la iglesia de Laodicea (Parte 5)

Si se confirma que cada carta dirigida a las siete iglesias representa períodos proféticos distintos, esa última carta se encaja perfectamente a la Iglesia de los últimos días que preceden a la venida del Señor Jesús, pues como hemos visto, más allá de estar siendo víctima de una campaña difamatoria en todo el mundo por parte de los terroristas de Babilonia, su perfil espiritual ha sido una verdadera lástima. teniendo en cuenta su corrupción y alianzas con diversos sectores de la sociedad que no tiene absolutamente nada con Dios y mucho menos con la fe cristiana. Simbólicamente, debemos entender que la iglesia que merece ser vomitada de la boca del Señor puede ser cualquier iglesia denominación o hasta cualquier individuo que encontró satisfacción en una cosa que no es el Señor Jesucristo.

Hay muchas personas que, en la práctica no tienen nada con Dios, pues han actuado de manera como Él no existe. Su boca ha procesado la fe cristiana, sin embargo, sus vidas reflejan una total de temor y desinteresado con Dios y Su Palabra. Son esos que despejan la iglesia de Laodicea y es justamente ahí que se aplica aquella palabra del Señor Jesús, cuando dijo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad» (Mateo 7:21-23).

En otras palabras: es posible predicar la Palabra de Dios, expulsar demonios, curar enfermos y hacer todos los demás milagros maravillosos en el nombre de Jesús sin, agradar a Dios. Porque si la iniquidad anda en brazos dados con sus obras hechas en el nombre de Jesús, de nada sirve. Así actuaban las iglesias de Éfeso, de Pérgamo, de Tiatira y de Sardis, además de Laodicea, que tenían obras mezcladas con iniquidades.

«Yo reprendo y disciplino a cuantos amo. Sé, pues, celoso, y arrepiéntete».

Esa palabra del Señor Jesús muestra Su infinita misericordia y paciencia con esa iglesia al darle una nueva oportunidad para restablecerse. Eso nos enseña también que el mayor que por mayor que sea la queda de alguien, el Señor Jesús siempre Se muestra dispuesto a dar una nueva oportunidad para ese alguien concertarse y volver a la práctica de las primeras obras. Es claro que, ni por eso, la persona debe abusar de esa misericordia y paciencia del Señor, y pensar que tiene la libertad para arrepentirse a cualquier instante que ella desea, pues, Aquél que sondea mentes y corazones sabe avaliar las intenciones de cada uno. Además de eso está escrito que: «No tentarás al Señor tu Dios» (Lucas 4:12).

El único camino de vuelta es el arrepentimiento. El Señor Jesús enseña que el arrepentimiento es el único camino por el cual esa iglesia o cualquier otro tipo de iglesia semejante puede comprar oro puro y volverse rica, vestirse de blanco y así cubrir su vergüenza, adquirir colírio y pasar a enxergar.

Continuará…

Si le interesa lea también: Carta a la iglesia de Laodicea (Parte 4)

Libro: Estudio del Apocalipsis Vol 1
Autor: Obispo Edir Macedo

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