Tuvo que, por sí sola, sacar a su bebé adelante
Para Carmen la vida no era más que un umbral lleno de sufrimiento, habría sufrido la terrible pérdida de su papá siendo ella aún muy niña, por lo que nunca pudo experimentar el amor de un padre, este lamentable hecho no solo la afectó a ella sino también a su madre, quien no terminaba de recuperarse de su dolor cuando tuvo que afrontar el hecho de hacerse cargo del hogar para poder tener el sustento y brindar las necesidades básicas que ellas requerían.
Carmen creció sin amor, así que ya de grande intentó probar con una pareja, quien se separaría de ella aun estando embarazada, por lo que tuvo que, por sí sola, sacar a su bebé adelante, pero su frustración era grande puesto que sentía que no tenía las herramientas para brindarle amor a su bebé cuando era algo que ella nunca había experimentado.
Llegó a la Iglesia Universal con su vida destruida y arrastrando un sin número de problemas que no le permitían postrarse firme ante Dios. Gracias a su trabajo con las oraciones pudo terminar de entregarse al Espíritu Santo y conseguir esa paz y amor que nunca pudo experimentar pero que ahora se encontraba lista para compartir con su bebé.
Testimonio de Carmen.

