La segunda muerte (Parte 2)

Mientras que el mundo desvirtúa cada vez más los patrones de moralidad y exalta lo incorrecto en lugar de lo correcto, en el Reino de Dios, el pecado continúa siendo pecado.

Mientras que el mundo desvirtúa cada vez más los patrones de moralidad y exalta lo incorrecto en lugar de lo correcto, en el Reino de Dios, el pecado continúa siendo pecado.

La segunda muerte (Parte 1)

Por medio del Apocalipsis, el libro de las revelaciones del Señor Jesucristo a Sus siervos, nos enteramos de los acontecimientos finales de la humanidad.

Por medio del Apocalipsis, el libro de las revelaciones del Señor Jesucristo a Sus siervos, nos enteramos de los acontecimientos finales de la humanidad.

Velad y orad (Parte 2)

Vigilar y orar es una tarea espiritual que nos mantiene conscientes del gran peligro que corremos de inclinarnos hacia la carne y el pecado.

Vigilar y orar es una tarea espiritual que nos mantiene conscientes del gran peligro que corremos de inclinarnos hacia la carne y el pecado.

Velad y orad ( Parte 1)

Usted puede ser la persona más pobre, más fea y despreciable de este mundo, la última de las criaturas, pero su alma es tan preciosa, pero tan preciosa, que es disputada por Dios y por el diablo.

Usted puede ser la persona más pobre, más fea y despreciable de este mundo, la última de las criaturas, pero su alma es tan preciosa, pero tan preciosa, que es disputada por Dios y por el diablo.

¡Necio! (Parte 2)

Dios considera necios a aquellos que desprecian su alma y que no le dan importancia a la eternidad.

Dios considera necios a aquellos que desprecian su alma y que no le dan importancia a la eternidad.

¡ Necio ! (Parte 1)

En una pregunta, el Señor Jesús dejó en claro que puede suceder que el hombre gane el “mundo entero”, pero que “pierda su alma”.

En una pregunta, el Señor Jesús dejó en claro que puede suceder que el hombre gane el “mundo entero”, pero que “pierda su alma”.

Ver para no olvidarse (Parte 1)

Al constituir a Israel como un pueblo para Sí, Dios lo instruyó a fin de que aquella nación no cometiera el terrible pecado de Satanás y sus ángeles.

Al constituir a Israel como un pueblo para Sí, Dios lo instruyó a fin de que aquella nación no cometiera el terrible pecado de Satanás y sus ángeles.